Tensión Arterial y Buceo

Que relación tienen Tensión Arterial y Buceo, podemos bucear con hipertensión?

La presión o tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra la pared de los vasos sanguíneos. Esta fuerza impulsora es necesaria para que la sangre circule por nuestro sistema circulatorio aportando oxígeno y nutrientes a todos los órganos del cuerpo.

La Tensión Arterial es un término que se usa con cierta frecuencia y cuyos niveles debemos controlar para llevar una vida normal.

Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa aportando dos cifras. Por ejemplo 120/80. La cifra superior corresponde a la presión sistólica, cuando el corazón late. Si supera el valor de 140 de forma repetida se considera alta y se denomina hipertensión. La cifra inferior se refiere a la presión diastólica, cuando el corazón esta en reposo. Es alta si supera el valor de 90.

Existen diversos factores que elevan la tensión arterial como la cantidad de agua y de sal que posee nuestro organismo, el estado de los sistemas nervioso, circulatorio o excretor o los niveles de hormonas.

Cualquier persona es susceptible de sufrir hipertensión pero, en algunos casos, la incidencia es mayor si existen antecedentes familiares o diversos factores de riesgo como el sobrepeso,  la adicción al tabaco y la diabetes.

Hablando de Tensión Arterial y Buceo, la manifestación de la hipertensión, es una condición médica es tan variada y depende de tantos factores que no se puede generalizar. Se debe tener en cuenta la presión adicional a la que sometemos al cuerpo durante la inmersión y el posible estrés ocasionado por el buceo. En principio, si sufrimos una hipertensión moderada, esta controlada y los especialistas, en este caso el médico hiperbárico y el cardiólogo, nos han dado el visto bueno, podríamos bucear. Una de las pruebas que ayudan al cardiólogo a valorar el estado de nuestro sistema cardiocirculatorio es la prueba de esfuerzo o Test de Ruffier.

La práctica de buceo sería buena ya que este deporte se considera un ejercicio aeróbico (realizado a una intensidad moderada durante un periodo largo de tiempo) que por tanto tenderá a disminuir la resistencia de las arterias más pequeñas y, en consecuencia, la tensión arterial.

Sin embargo, en inmersión, el organismo esta sometido a cambios fisiológicos considerables que van a modificar las demandas del organismo. Por ejemplo, los pulmones se comprimen y el corazón debe realizar más esfuerzo para bombear la sangre por el cuerpo, si el agua esta fría el flujo sanguíneo se redistribuye desde las zonas periféricas hacia la cavidad torácica congestionándola lo que también sobrecarga la actividad cardiaca para mantener una circulación sanguínea correcta.

Ahora que conocemos la relación entre Tensión Arterial y Buceo, podemos aconsejar a cualquier buceador que presente signos de hipertensión, que debe acudir a la consulta médica especializada para valorar los posibles riesgos asociados a esta actividad deportiva.